Cuando pensé en emprender lo primero que se me ocurrió fue vender productos
tecnológicos por Mercado Libre, después me desafié a mí mismo y me hice la
pregunta de ¿por qué no vender productos digitales a cualquier tipo de negocios
miles de veces?

Empecé a ofrecer mi idea a muchas personas, pero no la quisieron, en ese
momento yo no sabía nada de programación, aprendí y empecé a trabajar en una
agencia de desarrollo tecnológico.

Les volví a ofrecer el negocio a todos los conocidos, menos a José porque era
muy callado y antipático en el trabajo, sin embargo hubo un cambio en la oficina y
lo ubicaron al lado de mi puesto y así fluyó, comenzamos hablar él me comentó
sus ideas, compartíamos el espíritu emprendedor y así arrancamos.

Nuestra primera oficina la tuvimos en un cuarto de apartamento en Altamira, no
contábamos con mobiliario, sólo tres computadoras que pude comprar en su
momento, nos prestaron una mesa, compramos un poco de tablas de madera y
así el emprendimiento empezó agarrar forma.

Yo empecé a vender y a programar. Salíamos a ofrecer los productos puerta a
puerta, nos dividíamos el mapa de Caracas, recorríamos Catia, Agua Salud,
Capitolio y así íbamos pasando por todas las estaciones del Metro para poder
vender.

 

El camino está lleno de piedras

Por supuesto en el camino de este emprendimiento hemos tenido dificultades,
pero logramos superarlas. Recuerdo una vez cuando todo se complicó por dos
cheques, ese día debíamos pagar el alquiler de la oficina, para ese momento eran
sólo 4.000 Bs. Además, esa misma tarde tocaba hacer el pago del sueldo a los
pocos empleados que formaban parte de nuestro equipo.

Cuando por fin tuve los cheques y pude ir a cobrarlos uno de ellos me lo rebotaron
y el otro cheque tenía un error en el nombre y no los pude cobrar, lo peor fue que
justo al salir del banco, en la Plaza Altamira, comenzó a llover muy fuerte y lo
único en lo que yo pensaba era: “esto cada día se pone más difícil”, pero luego
vino a mi mente una frase que vi en internet que decía: “¿Si no me rendí ayer, por
qué hacerlo hoy?” y eso me lleno de motivación para superar esos días y dar la
cara siempre, lo bueno fue que en equipo pudimos superar el problema. Logramos
que la persona del alquiler nos postergara la fecha de pago un día más y luego
pude resolver el problema con los cheques.

Lo que más recuerdo de ese día fue la presión que sentí, fue un momento fuerte.
Hasta el día de hoy han sido muchos los retos, pero gracias a Dios los hemos
superado, yo creo firmemente que en los días más complicados es cuando Dios
aparece como poderoso gigante y nos permite superar todo.

 

Y así hemos ido creciendo

Nuestro primer producto tecnológico fue PK Click, una plataforma donde
cualquiera podía vender y ofrecer sus productos a todo el mundo gracias a
internet.

Este primer emprendimiento nos dejó las enseñanzas necesarias para llegar a
nuestra Developer Shop, una herramienta que nació con la idea de ofrecer un
modelo de negocio innovador y expandible a todos los desarrolladores del país,
porque creemos en Una Vida PK, la cual busca ofrecer un buen lugar para
construir y producir en Venezuela para el mundo.

Ahora somos un emprendimiento consolidado que ofrece soluciones digitales de
todo tipo y además trabajamos para empoderar a los desarrolladores venezolanos.
Nuestra meta a un plazo próximo es culminar nuestra plataforma de cursos online,
con el objetivo de vender productos tecnológicos al mejor precio y con una alta
competencia.

Nuestro norte es ofrecerles a las personas trabajar en lo que les gusta, viviendo
#UnaVidaPK.

Nuestro CEO @kevispkve nos cuenta la historia de los inicios de
#ProyectoKamila. ¿Por qué les contamos nuestra historia? Porque buscamos
apoyar el emprendimiento en nuestro país y así como nosotros hemos logrado
grandes cosas, creemos que ustedes también pueden hacerlo. Inspírense cada
día y aprendan de las experiencias de otros emprendedores.